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lunes, 4 de abril de 2016

Europol denuncia la desaparición de diez mil niños refugiados


Por Graciela Vizcay Gomez

Según un informe de Crin (Child Rights International Network) que me envía semana a semana, las mafias trafican con ellos para dedicarlos a la prostitución y el trabajo esclavo.Se calcula que el pasado año llegaron a Europa por mar más de un millón de refugiados, de los que unos 3.600 se ahogaron en el intento.

El continente registra el mayor éxodo desde la II Guerra Mundial. Solo en Turquía hay censados 2,5 millones de refugiados sirios. Tras tantos meses de avalancha en las fronteras y drama humanitario, el problema es como un guadiana informativo, al que a veces deja de prestarse atención. Pero ayer Europol facilitó un dato que impresiona y ayuda a entender las tragedias personales que laten detrás. Aunque no hay cifras exactas, la oficina europea de policía calcula que desde que comenzó el fenómeno han desparecido unos 10.000 niños nada más llegar a Europa.

Brian Donald, responsable de Europol, quien ya en noviembre lanzó un aviso en Madrid en una conferencia de la Iglesia Católica sobre refugiados, ha declarado ahora al semanario británico «The Observer» que existen mafias de tráfico de menores cada vez más eficaces, con base en Hungría, Alemania, Italia y Suecia. «Organizaciones criminales bien organizadas, que ven en los niños una oportunidad de riesgo bajo y negocio alto». Según sus cálculos, solo en Italia se ha perdido la pista a 5.000 niños y también han desaparecido un millar de los que entraron por el puerto de Trelleborg, en el Sur de Suecia.

En lo que es la cara más sórdida del drama de los refugiados, las redes de tráfico de menores acaban forzándolos a la prostitución, sobre todo a las niñas, o al trabajo en régimen de esclavitud. También se incorpora a pequeños que llegan solos a redes de delincuencia y tráfico de drogas, porque por su edad eluden en muchos países las penas de privación de libertad.

Grecia está desbordada, hasta el punto de que Bruselas estudia excluirla de la zona de libre tránsito. En 2015, solo desde la vecina Turquía llegaron allí 850.000 refugiados. En el caso de los niños sin padres, suelen ser transferidos a centros de acogida de Atenas, pero son instalaciones abiertas y con mucha frecuencia acaban vagando por las calles. No es un fenómeno exclusivo de Grecia. En la tan civilizada Suecia se calcula que unos 200 niños están viviendo en Estocolmo por sus propios medios, sin control ni atención. En Gotemburgo, la segunda ciudad del país, se halló a 18 instalados en una casa sin baños ni calefacción, con temperaturas bajo cero. Dormían amontonados en el suelo, intentando darse calor unos a otros. Lo notable es que cuando los llevaron a un albergue social huyeron. Según la policía sueca, «no están acostumbrados a que los traten bien y desconfían». Necesitarían una atención personalizada, que el Gobierno, superado, no les logra dar.

Tragedia tras tragedia

El invierno no ha frenado las singladuras. En enero, más de 62.000 inmigrantes han alcanzado Europa por el Mediterráneo, de los que se ahogaron o desaparecieron 309. Días pasados naufragó un bote frente a la isla de Samos, en el Egeo, y murieron 25 personas, la mitad niños. Otro tanto días después se ahogaron 39 inmigrantes que habían salido de la costa turca e iban rumbo a Lesbos.

En el Reino Unido la situación de los niños refugiados fue objeto la pasada semana de un duro debate parlamentario. David Cameron se negó a acoger a 3.000 menores de los que ya han llegado a Europa. El primer ministro alegó que se produciría un efecto llamada y habría más que se lanzarían al «peligroso viaje, muchas veces mortal». A cambio, se comprometió a aumentar el número de niños que vendrán al país, pero recogiéndolos en campamentos humanitarios de Siria y países limítrofes. La oposición lo acusó de falta de humanidad. Se da la circunstancia de que Samantha Cameron es embajadora de Save the Children, organización que viene clamando porque los Gobiernos atiendan al drama de los menores solos.-

Fuente Zero Biocidas

sábado, 30 de enero de 2016

DINAMARCA La política Anti-Refugiados de ése país fué declarada inhumana


Una controvertida política para despojar a los solicitantes de asilo de sus pertenencias,
Imagina por un momento que eres un sirio refugiado. Usted ha huido de su país debido a la guerra civil y la terrible amenaza del Estado Islámico, y sólo tuvo la oportunidad de tomar unas preciosas posesiones antes de emprender el peligroso viaje: todas sus joyas, unos pocos cientos de dólares, tal vez tu iPhone (porque muchos de los sirios refugiados tenían buenos trabajos y artículos de lujo antes de que sus vidas fueron al revés).

Después de caminar cientos de millas al norte, te las arreglas para llegar a Turquía, luego a través del mar mortal a Grecia. Si te las arreglas para llegar hasta aquí, usted es sin duda uno de los afortunados. Llegar a miles de millas a Europa al Norte, con la esperanza de reunirse con miembros de la familia esperando en Dinamarca. Pero cuando se llega a la frontera danesa, hambrientos, sedientos, agotados y traumatizados la policía le quita todo lo que posee.

Esta es la política controversial que Dinamarca votó para poner en marcha esta semana. El gobierno dice que va a confiscar todas las pertenencias hasta un valor de 10.000 coronas danesas ($ 1,450), en defensa de la ley dicen que cuesta dinero albergar y alimentar a los solicitantes de asilo.Aunque este llamado "proyecto de ley de la joyería 'exime pertenencias de valor especial (los anillos de boda, por ejemplo), los críticos dicen que es una política cruel e inhumana, inteligentemente diseñado para hacer Dinamarca un lugar poco atractivo para buscar refugio en ese país.

El año pasado, llegaron unos 20.000 refugiados, y el gobierno de centro-derecha quiere asegurarse de que esa cifra disminuya en 2016. La nueva legislación refleja la creciente animosidad en Europa hacia los refugiados: Suiza ha introducido la misma política, tomando objetos de valor de los solicitantes de asilo durante 1000 francos suizos ($ 985), y el estado alemán de Baden-Württemberg también confisca objetos de valor por encima de 350 euros ($ 380).

Pero las organizaciones internacionales de derechos humanos dicen que la medida es injusta dijo la agencia Reuters

La mayoría de los refugiados han perdido todo y sin embargo, esta legislación parece decir que los pocos que tuvieron suerte de haber sobrevivido el viaje a Dinamarca con sus pocas posesiones restantes no han perdido lo suficiente.

Fuente y traducción: Zero Biocidas